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Filantropía o Populismo? El discurso de cuidar a los empleados.

Ya es el pan de cada día hondear la bandera en favor de los empleados, pareciera que el mundo ha abierto los ojos y está listo para actuar siempre en pro de la justicia social. Que bonito es hacerse vocero de quienes consideramos mas débiles o mas aun, de quienes no tienen voz. Son sin duda los empleados la sangre de la industria y procurarles el bien será siempre una meta […]

Sin embargo es inevitable ver cómo todo lo propuesto se desdibuja cuando agoniza la sensatez y pasamos a las propuestas irresponsables guiadas por el deseo de reconocimiento del orador del momento. Hablar en nombre de otros y sugerir beneficios sin saber cómo van a ser pagados, sin prever crisis económicas, sin entender la dinámica de las industrias… Vamos de la filantropía al populismo.

Pero en que momento la buena intención de un vocero con una preocupación genuina por las personas empieza a girar hacia el populismo? La verdad es que puede ocurrir sin notarlo incluso.

Algunos «coach» se han hecho famosos por frases que son en verdad muy obvias como «cuida a tus empleados y nunca se irán». Pero ¿por qué toman tanta fuerza? Porque están en línea con lo que todos en nuestra posición de empleados queremos oír y sin duda el público estará de acuerdo porque empleados somos o hemos sido la mayoría. Y quien lidera éste discurso lo sabe. No se trata de una idea que se quiere infundir sino de afirmar algo que ya es una realidad para ganarme la voluntad del público.

Una vez aprendí algo que decidí llamar contexto a favor. Haces un planteamiento en el que sabes que todos estarán de acuerdo e introduces en el tu idea. Me explico: Un profesional de la salud vende un producto que según dice alivia dolencias generales y mejora el estilo de vida. Para introducirlo usa frases cómo «no les pasa que despiertan en la mañana y aún se sienten cansados?» o «si eres de los que el viernes suele estar de muy buen ánimo pero el lunes no tanto…» Lo comprendes ahora? Dice cosas que sabe que la mayoría apoyará o con las que (casi) todos se sentirán identificados. No lo dice a riesgo cómo quien espera lograr empatía. No! se trata de algo cuya aprobación por parte del público es segura. Incluso podemos ir a mayor escala, Apple usaba está herramienta de forma muy exitosa para vender. No sé si recuerdas las frases «Think diferent (Piensa diferente) o «Here Is de crazy ones (He aquí los locos)». Citadas en publicaciones de Steve Jobs; poseen el mismo contexto a favor: Todo el mundo cree ser diferente al resto a pesar que la mayoría no lo es, pero serlo es un sueño personal en la vida de todos y la gente siente que ha encontrado un vocero, algo con que identificarse y entonces la dinámica utilizada vuelve a ser populista pues las ventas de apple fueron abrumadoras y curiosamente al final las personas, lejos de ser diferentes, se hicieron iguales a muchos.

Dicho ésto, creo que algo similar ocurre hoy en día con éstos voceros «filántropos» en el tema de cuidar a los empleados; la primera frase célebre que oí, que hizo mayor éco al respecto y que en su momento gozaba de una honestidad natural fue de Branson «Cuida a tus empleados y ellos cuidaran de tus clientes«. La frase tuvo tal fuerza que ha sido replicada por miles de diferentes formas «cuida el factor humano y las ventas llegaran» «Si cuidas a la gente la gente cuidará el servicio» «La forma en que los jefes tratan a los empleados es la forma en que ellos trataran a los clientes» y así. Y no pienso que no debería cuidarse a la gente. Por supuesto. Incluso hay formas y/o estilos que conviene imitar. Sin embargo los oradores que hablan al respecto han notado que éste tema tiene tanto éxito entre la gente que en su afán de abordarlo procuran siempre simpatía antes que verdad y aquello que hemos denominado la generación de cristal se nos está pasando al ámbito laboral. Los empleados se auto perciben víctimas en un mundo hostil de jefes duros. Creen que las empresas tienen la obligación de cuidarlos y más aún, que les deben. Confundimos cuidar empleados con no exigirles, no pedirles, exagerar las libertades. y calificar de discriminación cualquier muestra de autoridad…

Lo preocupante ante la inmensa ola de oradores que hablan «en favor» de los empleados es que el populismo ha sido siempre insostenible. Su dinámica es proponer cosas hermosas que son inviables poniendo en la mente de su público una sensación de obviedad en la que concluyen «claro, ellos pueden pero no hacen éstas cosas porque no les importamos…» Pero no te listan algunas razones por las que podría no darse. Porque quienes proponen suelen no liderar una empresa ni comprenden el funcionamiento de las economías, no plantean la imposibilidad de tener contentos a todos porque nunca hablan del bien común sino del particular, crean una riña entre la empresa y sus trabajadores y ellos ganan likes y seguidores. Cambian términos cómo autoridad por maltrato y no te hablan de cuidar la empresa sino de explotación.

Pintar al empresario como un villano es una señal clara de populismo, históricamente hablando. Y éste es mi punto, no todas las empresas son villanas ni todos los empleados mártires. El empleo es una sociedad. Por eso se firma un contrato. Das unas cosas, recibes otras. Los beneficios adicionales son obsequios a los que debe darse tal valor. Sino eres feliz en una empresa lo correcto es procurar irse y si como empresa no eres feliz con un empleado lo correcto es no trabajar más con el. Si ambos comparten una visión entonces es un caso de éxito.

De los mayores placeres de la vida es escuchar a un buen orador. Identificarse con el porque sabe de lo que habla y transforma tu modo de ver las cosas. No alguien que te dice lo que quieres oír.

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